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¿Por qué están desapareciendo las abejas?
Existen numerosos estudios que intentan explicar por qué las poblaciones de abejas y la producción de miel están disminuyendo. Sin embargo, aún no se conoce con total seguridad la razón de ello.

Se han estado estudiando distintos casos desde el año 2000. Por ejemplo, uno de ellos es el problema del “Colapso de las colonias de abejas”. Este problema consiste en que una cantidad considerable de abejas obreras van desapareciendo de la colmena de manera repentina. Son las abejas obreras las que están encargadas de polinizar y de traer alimento a la colmena. Las causas de esta desaparición tan repentina pueden ser varias:

Por un aumento de los depredadores de estas abejas debido a cambios en los ecosistemas.
Aparición de enfermedades que afecten a las abejas y se contagien con relativa celeridad. Un ejemplo de enfermedad es el virus de la parálisis aguada de Israel, que provoca inmovilidad en las alas y su muerte.
También se estudia la posibilidad de que las abejas se vean afectadas por los pesticidas u otras sustancias tóxicas empleadas por el ser humano en la agricultura.

Otras amenazas a las que se ven sometidas las abejas son:
• Cambio climático. El aumento de las temperaturas globales están provocando un desequilibrio en el área de distribución de muchas especies animales y vegetales en todo el mundo. Animales que podían sobrevivir en tan sólo una franja de temperaturas, ahora puede extenderse por mayores zonas al haber variado la temperatura. Ello ha podido provocar la aparición de diversos depredadores nuevos que afecten a las abejas y haga que su población se reduzca. Por ejemplo, los avispones asesinos de Japón, gracias al cambio climático, han aumentado su área de distribución. Estas avispas son letales para las abejas, hasta tal punto, que sólo unas pocas de ellas pueden acabar con una colmena entera.
• La contaminación del aire. El ser humano contamina el aire de una manera casi extendida. Las concentraciones de gases de efecto invernadero cada día son mayores y ello puede afectar a las abejas también. En lugares donde el aire esté muy contaminado puede verse afectada la población de abejas. La contaminación del aire también reduce la potencia de los mensajes químicos que emiten las flores a las abejas y hace que a éstas les cueste más localizarlas.
• La fragmentación y deterioro de los hábitats. Una fragmentación de un hábitat influye negativamente en el área de distribución y expansión de las especies vegetales y de plantas. De este modo, las abejas tienen que aumentar las distancias para encontrar las flores. Con el deterioro de los hábitats, disminuye el número de especies vegetales y su riqueza. Con este estado del ecosistema, las abejas ven disminuidos sus recursos y existe la posibilidad de que tengan que migrar a otros ecosistemas más ricos y correr riesgos que ello conlleva.

• Cambio en los usos del suelo. Esto es más que evidente. Con la urbanización a nivel mundial, la construcción de pueblos y ciudades, los suelos no sostienen la vegetación necesaria para poder alimentar a las abejas. En los lugares urbanos, no hay poblaciones de abejas ni de plantas que puedan alimentarlas, ni ellas polinizar.
• Como hemos nombrado anteriormente, los tipos de cultivos en la agricultura también pueden afectar negativamente a las abejas. Si es monocultivo o transgénicos. También les afectan los plaguicidas y herbicidas y demás productos químicos que se emplean en la agricultura. Estos químicos afectan al sentido de la orientación de las abejas, su memoria y su metabolismo.
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